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  • Foto del escritorDaniela Moscona

Para los migrantes: en busca de un hogar.

Actualizado: 18 abr



Escribo este texto motivada por mi propia experiencia al migrar a otro país, y por las historias de tantos pacientes que han migrado temporal o definitvamente. Desde distintos rincones del mundo, comparten conmigo a través de sesiones en línea su desarraigo, renacimiento, florecimiento e insights. Migrar es un acto complejo. No es simplemente trasladarse físicamente, sino que implica una profunda reconfiguración del sentido de identidad y pertenencia.

La casa es el punto de partida y el punto de regreso; es un refugio y una extensión del cuerpo. Es un lugar que, independientemente de las circunstancias, siempre regresamos. Sin embargo, cuando migramos, esta idea de "casa" se ve desafiada. De repente, todo lo que nos es familiar desaparece, y nos encontramos en medio de una tierra desconocida, anhelando esos rincones que solíamos llamar hogar.


Antonio Muñoz Molina, en su libro "Sefarad", explora las historias de aquellos que han sido desplazados, perseguidos o exiliados, ofreciendo un tapiz de narrativas sobre la condición humana y el sentido de pertenencia. El libro no solo se centra en una única forma de migración, sino que aborda diversas formas de desplazamiento, desde los refugiados judíos durante la Segunda Guerra Mundial hasta aquellos que buscan un nuevo comienzo en un país diferente. Muñoz Molina articula de manera conmovedora esa sensación de estar "ni de aquí ni de allá", una frase que muchos migrantes encuentran resonando en sus propias experiencias.


Esta situación particular de no pertenecer plenamente a un lugar te empuja a definirte desde adentro. Cuando nada está asumido y nadie te conoce en tu nueva realidad, te encuentras en la posición única de tener que explicarte, no solo a los demás sino a ti mismo. Cuestionas tus creencias, reevalúas tus costumbres y, a menudo, te das cuenta de que has llevado contigo aspectos de tu cultura de origen de manera inconsciente. Es un proceso introspectivo profundo que te impulsa hacia una mayor individuación.

Más allá de la literatura, la psicología nos ofrece otra perspectiva de los efectos de estos desplazamientos. Donald Winnicott, un pedriatra y psicoanalista británico, habló sobre la importancia de "sentirse real" o integrado. Este sentimiento se forma en nuestras primeras interacciones con el mundo, particularmente con nuestros cuidadores. Si durante nuestra infancia, sentimos un ambiente consistente y suficientemente bueno, desarrollamos un sentido de continuidad y nos sentimos reales e integrados. Sin embargo, la migración, con su constante cambio y falta de consistencia, puede potenciar esta sensación de desintegración y de no sentirnos completamente integrados.

Es cierto que pocas veces en la vida tenemos la oportunidad de empezar de cero. Esta posibilidad podría sonar atractiva y casi romántica en teoría, pero la realidad es que las sensaciones que acompañan este nuevo comienzo pueden ser sumamente desorientadoras. Es una especie de vacío acompañado de una inmensidad de posibilidades.

A pesar de los desafíos, la migración es una puerta a oportunidades. Por supuesto, puede ser un proceso desorientador y a menudo desgarrador, pero también es una oportunidad para reinventarnos, redescubrir quiénes somos y decidir conscientemente qué aspectos de nuestra historia queremos llevar con nosotros en este nuevo capítulo.


 Migrar nos otorga una perspectiva única: aprendemos a valorar nuestras raíces desde la distancia, y se nos brinda la ocasión de crecer de maneras que jamás hubiéramos previsto. Sin embargo, al igual que toda crisis que presenta una oportunidad esa psiblidad no se vuelve realidad hasta que hagamos el trabajo.


No es simplemente un proceso pasivo de cambio; es un compromiso activo de adaptación, de aprender y de crecer. Y, como cualquier travesía de tal magnitud, es fundamental contar con el apoyo y el acompañamiento adecuados para atravesarla con éxito. En este viaje, cada paso, cada decisión, cada momento de introspección contribuye a la construcción de nuestro nuevo yo en un espacio distinto. La migración no es solo un movimiento geográfico; es una profunda transformación del alma.




Casa es donde te quedas

Casa es donde conoces

Casa es donde cocinas

En donde comes

En donde duermes

Casa es una repeticion de actos en secuencia que van cimentando las columnas de la estabilidad

Como casa es estable casa sostiene

Casa es lo que se queda a observar los cambios desde una ventana viendo llover afuera

La casa es también materia que es cuerpo, extensión de cuerpo

Casa es donde se cultiva y donde te quedas a ver cómo crece

Casa es adónde siempre regresas


La casa es el punto de partida y el punto de regreso, es circular

La casa es redonda y te abraza

La casa es mamá, la casa es donde en la cocina siempre hay un fuego calentando un caldo de pollo, uno que se cuece lento

Caldo de la abuela que te cura la gripa

La casa es un horno, la casa es refugio

la casa es segura

La casa es lo que haces tuyo

La casa la haces dentro de ti.










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